Terrorismo yihadista y su tratamiento en los medios de comunicación

Las noticias vinculadas con el terrorismo son siempre cabecera de diarios, programas de televisión y radio y desde un tiempo son también el eje principal de las páginas web. Podemos afirmar que una de las facetas del terrorismo actual es la comunicativa puesto que a diferencia del pasado, los grupos terroristas se sirven de los medios de comunicación para llevar a cabo tareas de proselitismo o para difundir sus actuaciones. Este proselitismo no es un invento de los grupos terroristas sino que ellos se han aprovechado de unas ideas establecidas con anterioridad para otros fines.
Los medios de comunicación actúan como amplificadores de todas las acciones terroristas dando lugar a que cada uno de nosotros desarrollemos de forma exponencial los contenidos subidos a las redes sociales. Así, las organizaciones terroristas (en este caso los yihadistas) consiguen llegar a un
número de personas muy elevado.

Un fotógrafo que mientras realiza su trabajo se plantea el porqué del terror (causado por el terrorismo).

Para poder describir el terrorismo yihadista cabe destacar, primero, que la palabra yihad proviene del árabe y su traducción literal es “esfuerzo, lucha”. Esa lucha a la que se refiere puede ser: la lucha por construir una buena sociedad musulmana, o bien la lucha interna de un individuo contra sus instintos más bajos o incluso una guerra por la fe contra los infieles. Desgraciadamente, se ha generalizado el uso de este término de manera errónea tanto por los políticos como por los medios de comunicación occidentales. Con este nuevo término se describe en occidente a las ramas más radicales del islamismo.

El término yihadista ha sido utilizado por los académicos occidentales desde la década de 1990 como una manera de distinguir entre los islamistas sunitas violentos y no violentos. Para no caer en el mismo error, tenemos que empezar por diferenciar los términos “islamismo”·y·“yihadismo”.

  • Los islamistas tienen como objetivo cambiar el orden de gobierno y la sociedad, asentando las relaciones humanas de acuerdo con la ley islámica o sharia[1].
  • Los yihadistas por el contrario ven la lucha violenta como algo necesario para erradicar todos los obstáculos existentes que impidan la restauración del gobierno de Dios en la Tierra y para la defensa de la comunidad musulmana, o umma[2], contra los infieles y apóstatas. Si la umma se ve amenazada por un agresor debe ser defendida. Sostienen que la yihad no es sólo una obligación colectiva sino un deber individual que debe ser cumplida por cada musulmán, al igual que la oración ritual y el ayuno durante el Ramadán.

A diferencia de lo que ocurre en occidente, el término yihadista no es utilizado por muchos musulmanes puesto que consideran que es como asociar erróneamente un concepto religioso noble con la violencia ilegítima. A raíz de los atentados producidos el 11 de septiembre de 2001 contra tres objetivos (las dos torres del World Trade Center y el Pentágono) situados en los Estados Unidos de Norteamérica, el mundo entero empezó a hablar de una nueva modalidad de terrorismo: el terrorismo yihadista de Al-Qaeda[3]. El hecho de que los atentados fueran retransmitidos en directo para multitud de países hizo que el terrorismo yihadista empezase a ser el centro de atención de todos los medios de comunicación.

A pesar de que han transcurrido muchos años desde aquel atentado que conmocionó a todas aquellas personas que vieron las imágenes, los medios de comunicación se esfuerzan en que no los olvidemos; para ello se elaboran documentales o se realizan entrevistas a los familiares de las víctimas. La repercusión mediática no ha finalizado puesto que en todas las cadenas de televisión desde hace unos años se presentan programas en los que se reúne a una serie de especialistas en la materia para que expongan sus distintos puntos de vista referidos a esta modalidad de terrorismo.

[1] Ley Sagrada de la religión islámica que recoge la totalidad de los preceptos de Alá relativos a la conducta humana. Establece deberes religiosos, políticos, privados y públicos.

[2] Conjunto de creyentes en Alá y en su profeta Mahoma.

[3] Organización terrorista, paramilitar, yihadista. Se caracteriza por la defensa del Islam atacando a todos los países o gobiernos que supuestamente actúan contra el Islam.

El terrorismo yihadista ha alcanzado un protagonismo que ningún otro grupo terrorista ha logrado obtener a lo largo de la historia. Han conseguido este poder cambiando la estrategia de los anteriores grupos terroristas ya que han ocupado las ciudades, los accesos a ellas, etc. Han dominado la población a través del terror infundiendo el miedo a toda la sociedad e implementando en todos los países la sensación de indefensión ante cualquier ataque terrorista.

Los medios de comunicación a su vez hacen lo mismo desde el otro bando, es decir, nos ofrecen las imágenes más aberrantes para conseguir que los ciudadanos nos sensibilicemos y exijamos medidas punitivas a los gobiernos para tratar de erradicar este fenómeno terrorista. La política de información se ha convertido en un componente estable de cualquier consulta sobre la situación, ya que se decide lo que se dirá y quien lo dirá. Esto debería estar controlado para poder salvaguardar los intereses de toda la sociedad. El problema radica en la línea que separa la libertad de expresión de la línea de la moral en la que el periodista debe ser realista y no debe dejarse influenciar por el sensacionalismo.

El terrorismo golpea al mundo de diversas formas: las sociedades organizadas de occidente que poseen los mejores medios de comunicación sufren mucho más por el terrorismo mientras que las sociedades más atrasadas, en las cuales los medios de comunicación no están tan desarrollados y los existentes son controlados por el Estado en teoría los sufren en un grado menor. Puede existir mucha más violencia terrorista en esos países considerados en vías de desarrollo pero la repercusión es mucho menor porque los medios para difundirlos o la posibilidad de que lleguen a toda la población es menor.

El terrorismo yihadista ya llevaba años en marcha con atentados, secuestros de aviones, coches-bombas y otras formas de atacar a sus objetivos. Antes se conocía como terrorismo musulmán porque no se aplicaba el término yihadista. Gracias a los medios de comunicación en casi todos los lugares del planeta se ha oído hablar de personajes como Bin Laden. Lo que quiere decir que una organización terrorista que hasta hace unos años era una perfecta desconocida para todos, en la actualidad se ha convertido en la más nombrada a nivel global.

Los medios de comunicación juegan un papel muy importante en la percepción que tenemos en la actualidad del terrorismo yihadista. Los grupos yihadistas ya atacaban a la población civil antes de la aparición de Al-Qaeda pero no se le daba la cobertura mediática que les diese a conocer en el resto del mundo. La aparición de este nuevo grupo terrorista hizo que se recrudeciera la violencia contra ellos en una escala que hasta entonces no se había visto.

Tras los atentados perpetrados en Kenia y Tanzania contra las embajadas norteamericanas en esos países, los medios de comunicación prestaron más atención al grupo terrorista Al-Qaeda pero sin un excesivo interés puesto que al ocurrir dichos atentados en el continente africano, en zonas bastante alejadas parecía que el problema no era tan grave como para alarmar a la sociedad occidental.

Occidente, a pesar de estar amenazado no prestaba excesiva atención a estos atentados, probablemente debido a la gran distancia existente entre los países que habían sufrido los atentados. A raíz del 11-S, todo cambió y desde los medios de comunicaciones occidentales más que prevenir lo que se ha hecho es inculcar el miedo y de esa forma justificar los ataques contra los objetivos que se consideran terroristas. Este atentado marcó un punto de inflexión en la divulgación de la información referida a la organización terrorista y a sus miembros.

Hoy en día, el terrorismo yihadista se considera una amenaza global para todo occidente. Las tropas yihadistas del autoproclamado Estado Islámico salen de forma continua en las cabeceras de los telediarios. Un día nos hablan de los españoles que están combatiendo en Siria, otro día de las chicas europeas que han sido reclutadas, otro de una célula terrorista en una mezquita, otro del incremento de la posibilidad elevada de un ataque terrorista por el Ministerio de Interior, etc. El yihadismo se ha convertido en los últimos años en un referente mediático; hemos pasado de no conocer nada sobre este grupo terrorista a tener toda la información sobre su financiación, líderes, modus operandi de sus atentados, etc. Lo más significativo de estos nuevos terroristas es su radicalización ya que ningún otro miembro de un grupo terrorista ha estado tan implicado en la defensa de una causa como lo están los adeptos al yihadismo.

La retransmisión en directo de los atentados no es nada beneficiosa para las fuerzas de seguridad puesto que interfiere con su labor y es lo que desean los terroristas, publicidad de sus actos. Así, por ejemplo nos encontramos con una entrevista efectuada por un periodista francés de la cadena de televisión BFM TV, a un terrorista que mantenía a varios rehenes secuestrados en el supermercado judío “Hyper Cacher”[4]. Este hecho sirvió para que se regulase posteriormente la información que pueden difundir todos los medios de comunicación para que no interfieran con las investigaciones y sobre todo para no elevar la confusión y la sensación de indefensión en la sociedad.

[4] El 9 de enero de 2015 el terrorista Amédy Coulibaly retiene a varios clientes en el interior de este comercio. Contactó con esa cadena de televisión y un periodista aportó información sobre los rehenes que se encontraban en el interior del comercio.

Como ya hemos comentado, el 11-S marcó un punto de inflexión en el tratamiento del terrorismo yihadista. Hasta entonces otros terroristas yihadistas habían cometido atentados pero no tuvieron tanta repercusión mediática como los ocurridos en la ciudad de Nueva York. A partir de ese día, empezamos a familiarizarnos con nombres como: Al-Qaeda y Osama Bin Laden; el fundador de una red terrorista que había perpetrado los primeros ataques en suelo estadounidense desde Pearl Harbor en 1941.

El 7 de agosto de 1998, la organización terrorista Al-Qaeda atacó casi de forma simultánea las embajadas que los Estados Unidos tenían en Kenia y Tanzania. Como consecuencia de los atentados, fallecieron 213 personas y hubo alrededor de 4.000 heridos en ambos países.

Se ha observado que la información sobre el terrorismo puede inspirar otros actos terroristas. Así pues, es difícil imaginar que los habitantes de un país remoto puedan actuar como los palestinos salvo que hayan visto como proceden. Las tácticas terroristas que consiguen una gran publicidad son imitadas con más frecuencia. Esto no quiere decir ni mucho menos que los medios de comunicación sean los responsables del terrorismo porque se les considere inductores del mismo pero si debemos recordarles que su deber es informar y tratar de mantenerse alejados de todo aquello que pueda desviarse de ese cometido (morbosidad, enaltecimiento del odio, etc.).

El uso de los medios de comunicación por parte de los terroristas ofrece la oportunidad de controlar la acogida favorable de sus peticiones. Los medios de comunicación representan un componente sustancial de la organización periodística. Las acciones terroristas entran de lleno en el campo de dominio público y por ese motivo no se puede limitar el derecho a la información de la opinión pública. Cuando se detiene a un supuesto integrante de la red terrorista, los medios de comunicación se apresuran a informarnos que la persona detenida probablemente en un futuro podría cometer atentados en occidente.

La muerte de periodistas o de los cooperantes es algo muy curioso y en lo que tenemos que hacer hincapié para ver el distinto enfoque de la noticia. Según sea la nacionalidad del periodista o del cooperante se le dará mayor o menor cobertura mediática a su asesinato. Por ejemplo: el asesinato de un periodista iraquí no es nada relevante para los medios de comunicación que trabajan en Europa y Estados Unidos mientras que si el asesinato afecta a un periodista occidental todas las agencias de información se hacen eco de la noticia.

Los terroristas se apoderan de rehenes dando vida a un drama confiando en la posibilidad de adquirir un mayor peso específico. La decisión de la vida o la muerte del rehén se deja en manos de un gobierno o de la familia. Esto implica que las decisiones que se tomen no van a pasar inadvertidas para nadie, así por ejemplo: si el gobierno cede a las peticiones de los terroristas, éstos obtienen una victoria importante. Normalmente, algunos países como Estados Unidos e Inglaterra no suelen pagar rescate alguno para conseguir la liberación de sus ciudadanos para evitar dar pábulo a nuevos secuestros y a una financiación extra a los terroristas.

Si por el contrario, el gobierno no accede a otorgar las exigencias reclamadas por los terroristas y el rehén es asesinado el gobierno pasará a ser el culpable antes que los terroristas, como si éstos no hubiesen tomado parte en el suceso. Es un caso flagrante de desviación en el proceso de culpabilidad.

De esta manera, el nuevo terrorismo cuenta con un potente aparato mediático que funciona de dos maneras diferentes: 1) Adoctrina haciendo proselitismo. 2) Actúa como un gran canal de difusión de los fines terroristas. Cuanta más violencia se dé en el yihadismo mayor será la propaganda que se haga de esos hechos infames en los medios de comunicación. Los terroristas son conscientes de ello y por ese motivo recurren a las decapitaciones. Los analistas han confirmado que no hay ningún detalle por escabroso que sea que se improvise en la grabación de una decapitación.

Nos hemos centrado tan solo en los medios de comunicación clásicos (televisión, radio y prensa), pero la realidad nos dice que no son los únicos canales a través de los que nos informamos en la actualidad. Así, con la aparición de Internet y posteriormente las redes sociales, el panorama informativo ha sufrido una importante transformación. Este hecho beneficia a los terroristas ya que no necesitan que cadenas televisivas retransmitan sus atentados sino que ellos mismos tienen la capacidad para grabar sus atrocidades y subirlas posteriormente a la red para difundirlas.

Al-Qaeda y el Estado Islámico cuentan con dos productoras. Una de ellas se ha hecho famosa por ser la autora de las grabaciones y encargarse de la posterior difusión de las decapitaciones que han llevado a cabo durante un tiempo los miembros de estas organizaciones terroristas. La otra se encarga de llenar las redes sociales con miles de videos con simulaciones de atentados. Ambas, están haciendo que el terror se convierta en algo apetecible. Cuentan con profesionales que utilizan técnicas de marketing occidental y la plataforma para subir sus videos es Youtube.

Aunque se intente bloquear el contenido se crean nuevas cuentas para seguir difundiéndolo y de esa forma nunca se puede atajar el problema. En este aspecto los teléfonos móviles juegan un gran papel puesto que a través de aplicaciones como WhatsApp se pueden difundir todos los contenidos y los jóvenes controlan estas tecnologías.

El terrorismo yihadista, hace un uso concienzudo de todas las redes sociales. De hecho, en los últimos atentados se ha podido comprobar que los terroristas hacen uso de las nuevas tecnologías para sincronizar sus actos. La repercusión mediática de los mensajes es muy elevada puesto que las redes sociales son instrumentos facilitadores de la comunicación entre los distintos miembros de una comunidad pero si éstas son utilizadas por elementos que distorsionan esa comunicación nos encontramos con una situación nada productiva para la sociedad pero si para unos intereses partidistas.

Mediante la difusión de sus actividades, los yihadistas aparecen como héroes que además pretenden conseguir adeptos para su causa. También existe la intención de vincular al enemigo con todo tipo de símbolos negativos, llegando a despojarlo de dignidad humana para justificar de esa forma la lucha por muy cruel que ésta sea. Han inmortalizado todos sus crímenes con total impunidad.

Los mensajes difundidos por los terroristas yihadistas están repletos de alegatos sobre los motivos que les llevan a defenderse de los ataques que realizan contra ellos los distintos gobiernos occidentales. Al mismo tiempo, pretenden concienciarnos sobre la imposibilidad de ganar al islam. Según ellos, la batalla está perdida de antemano; tan solo, necesitan tiempo para poder conseguir la victoria final. Los mensajes enviados no solo van destinados a la población occidental sino también a la población musulmana, aunque su contenido es completamente diferente. A los musulmanes se les intenta inculcar que ellos son los buenos y lo que están haciendo es lícito ya que es la defensa del territorio musulmán frente al invasor occidental. La lucha la respalda la mayoría de la comunidad musulmana así que de lo que se trata es de ganar adeptos para conseguir la victoria lo antes posible. Se ensalza la figura de los denominados guerreros islámicos, considerándolos elegidos para llevar a cabo acciones en contra del enemigo.

Antes de percatarse de las ventajas de los medios de comunicación, los terroristas yihadistas hacían proselitismo en las mezquitas y en las escuelas teológicas pero desde que se introdujeron en las redes sociales llegan a más gente y en cualquier momento del día puesto que ya no es necesario desplazarse hasta una mezquita en un lugar determinado sino que basta con tener conexión a internet en cualquier dispositivo electrónico para poder ver videos subidos a la red por estos grupos terroristas.

Por último, los mensajes difundidos nunca hacen mención alguna a los reveses sufridos por los distintos grupos terroristas, tan solo se ensalzan los logros y se magnifican los éxitos de las acciones terroristas. De esa forma, se pretende evitar el desánimo entre los adeptos y conseguir mentalizar a los grupos terroristas de que los gobiernos occidentales no pueden hacer nada contra ellos.

El Consejo Superior de Audiovisuales francés (CSA), tras los atentados de “Chalie Hebdo”[5], en París marcó una serie de pautas a seguir por todos los medios de comunicación franceses. En esas recomendaciones propuestas se sugería tanto a las televisiones como a las emisoras de radio, que no aportasen datos que pudieran poner en peligro el desarrollo de las investigaciones en curso para no interferir en ningún momento con las labores de las fuerzas de seguridad.

Al mismo tiempo, podemos asegurar que desde los medios de comunicación se manipulan algunas noticias puesto que no llegan a ser contrastadas ni respaldadas por las autoridades por lo que se convierten en bulos sensacionalistas. Dependiendo del medio que los difunda, así tendrán más o menos calado entre la población civil. Las noticias también están repletas de contradicciones porque lo importante para los medios es captar la atención de los espectadores en ningún momento se plantean como objetivo primordial la fiabilidad de la información.

Afortunadamente, algunas redes sociales (como Twitter o Facebook) sí que controlan cualquier incitación a la violencia puesto que eliminan los contenidos, los perfiles o sencillamente cierran las páginas que hacen apología de la violencia. Desgraciadamente, este hecho no ocurre de forma instantánea por lo que los terroristas pueden hacer uso de ellas durante largas temporadas y una vez que son clausuradas nada les impide volver a crearse una nueva cuenta y seguir con las operaciones citadas. Por ese motivo, los yihadistas han decidido desarrollar aplicaciones para los smartphones con la finalidad de no ser perseguidos.

Como consecuencia de la ingente cantidad de información que existe en la actualidad en Internet se hace prácticamente imposible perseguir desde las instituciones las páginas que utilizan los terroristas para difundir sus comunicados y la propaganda yihadista. Es muy complicado seguir el rastro de esas páginas entre todas las existentes; a pesar de que los servicios de inteligencia han cerrado muchas de esas plataformas siempre surgen nuevas.

[5] El 7 de enero de 2015 dos terroristas de Al-Qaeda atacaron la sede del semanario satírico, hiriendo a 11 personas y asesinando a otras 12.

  • Delincuencia instrumental. Es la expresión delictual más común puesto que sirve para obtener bienes materiales sin cumplir las leyes. Está en relación con los delincuentes que no conciben en su rutina el respecto de los parámetros fijados en la ley. Por ejemplo: crimen organizado (terrorismo).
  • Delincuencia expresiva. Estos delincuentes presentan determinadas disfunciones psicopatológicas ya que en el momento de cometer un crimen incurren en la exageración o desproporción irracional entre la forma y el logro de los objetivos. Por ejemplo: (decapitaciones grabadas en video).

Consideramos que la opinión pública no es consciente de los riesgos y amenazas de este terrorismo y que para poder intentar controlarlo se deben destinar más recursos. Internet ha jugado un papel fundamental en el incremento de los casos de radicalización aunque al mismo tiempo también está sirviendo a los Servicios de Inteligencia para desarticular las células yihadistas.

Los medios de comunicación deberían plantearse que están siendo utilizados para difundir el terror y tratar de no difundir estas imágenes entre los jóvenes ya que cumplen la función propagandística para la que se crean, es la fuente de adhesión para los nuevos integrantes de la organización terrorista. Para atajar el problema, creemos que sería importante que existiera una mayor cooperación entre los servicios de inteligencia internacionales; desarrollar planes de prevención de la radicalización y aumentar los recursos disponibles. Además de efectuar un control más exhaustivo en cuanto a la venta de armamento. La noticia antes de difundirse tiene que ser controlada y supervisada por la autoridad competente porque un exceso de información no aporta nada salvo sensacionalismo en directo. Los periodistas tienen que ser comedidos puesto que esa información vertida le sirve tanto a la población para conocer los incidentes y ponerse a salvo como a los terroristas para modificar sus planes y adelantarse a los cuerpos y fuerzas de seguridad.

El terrorismo como es visto en la actualidad le debe mucho a los recientes desarrollos tecnológicos: la vulnerabilidad de la sociedad, la disponibilidad de armas y explosivos, el desarrollo de las comunicaciones, el progreso de los transportes, etc. Todas estas condiciones hacen que los terroristas dispongan de las armas necesarias, de tecnología avanzada y de la movilidad requerida para llevar a cabo los atentados de amplitud mundial. Quizás lo más importante de todo sea el desarrollo de las comunicaciones (radio, televisión, internet, teléfonos móviles, satélites) que permiten transmitir al instante lo que ocurre a todo el mundo. Los terroristas pueden estar seguros que sus acciones van a tener una divulgación mundial y de que van a conseguir su objetivo: la exaltación del terror.

El balance total de la violencia terrorista en el mundo ha sido exagerado como consecuencia de su éxito. El número de víctimas de atentados terroristas es mucho menor que el de violencia ordinaria en el mundo. Sin embargo, los atentados terroristas tienen una repercusión mediática mucho mayor, por la atención que reciben y el efecto que producen en cualquier sociedad.

Los medios de comunicación han focalizado la mayor parte de sus noticias hacia los atentados que se producen en Europa dejando a un lado todos aquellos que se producen en Oriente Medio. La repercusión de estos atentados en Oriente Medio apenas es mínima. Tras la comisión de cualquier atentado, surgen infinidad de debates acerca del terrorismo. Todos los medios de comunicación compiten por tener a los mejores expertos en tema de terrorismo para realizar debates sobre el terrorismo. Nos han intentado inculcar que en esas zonas es algo normal que sucede con demasiada frecuencia y que lo que realmente importa es todo aquello que sucede en nuestro territorio.

Para conseguir controlar que los terroristas no utilicen las nuevas tecnologías con la finalidad de difundir su propaganda yihadista, los poderes púbicos deberían tratar de establecer mecanismos de control sobre las redes en Internet, aunque es una tarea imposible puesto que las compañías que operan no se muestran partidarias de colaborar. Así pues, la primera batalla contra el yihadismo se libra por el control de las redes sociales.

Por último, según lo analizado podemos afirmar que los terroristas yihadistas utilizan de forma mucho más eficiente las redes sociales puesto que además de hacer proselitismo las usan para difundir sus actuaciones.

 

Los medios de comunicación tradicionales difunden casi en directo todas las noticias pero hay que destacar que la irrupción de Internet en el uso de la información ha sido una revolución informativa. Internet ha jugado un papel fundamental en el incremento exponencial de los casos de radicalización, aunque por otra parte también está sirviendo a los Servicios de Inteligencia a desarticular las células yihadistas porque es más fácil detectar procesos de radicalización a través de Internet.

Terrorismo. Se refiere a cualquier manifestación violenta de lucha política cuya finalidad es crear inseguridad entre la población para conseguir sus objetivos.

Propaganda yihadista. Mediante la difusión de comunicados pretenden que la sociedad occidental se sienta culpable y por consiguiente responsabilice a sus dirigentes de la situación que se vive con este tipo de terrorismo.

Redes sociales. Aquellos sitios dentro de Internet a través de los cuales los usuarios interactúan compartiendo todo tipo de información, tanto pública como privada.

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